¿Qué son los terrores nocturnos en adultos?
Los terrores nocturnos en adultos son episodios de miedo intenso que ocurren durante el sueño profundo. A diferencia de las pesadillas, quien los sufre suele despertarse bruscamente, gritando, sudando y desorientado, sin recordar lo ocurrido. Aunque más comunes en la infancia, pueden aparecer en la edad adulta, afectando la calidad del descanso y, en muchos casos, la salud mental.
Durante un episodio la persona puede sentarse en la cama, mirar alrededor con los ojos abiertos, parecer asustada y no responder a estímulos externos. Estos eventos suelen durar varios minutos y dejan a quien los padece agotado y confuso. Muchas veces no hay consciencia de haber tenido uno hasta que se lo comentan otros.
¿Cómo se relacionan los terrores nocturnos con las fobias?
Las fobias y los terrores nocturnos no son lo mismo, pero están interrelacionados. Una fobia es un miedo desproporcionado y persistente ante un objeto o situación concreta, mientras que el terror nocturno es un episodio súbito de miedo extremo durante el sueño. Sin embargo, cuando una persona vive con fobias o ansiedad generalizada, su descanso se ve afectado, lo que puede favorecer este tipo de alteraciones del sueño.
También es frecuente que algunos miedos inconscientes, como la nictofobia (miedo a la oscuridad) o la claustrofobia, emerjan de forma distorsionada durante la noche, sin que la persona los identifique como tales. En estos casos, puede ser muy útil una terapia para fobias, que ayude a desensibilizar el miedo y mejorar la calidad del sueño.
Principales causas de los terrores nocturnos en adultos
Los terrores nocturnos no surgen sin motivo. Aunque cada caso requiere una evaluación individual, existen factores frecuentes que actúan como desencadenantes:
Estrés acumulado y ansiedad crónica
Situaciones prolongadas de presión emocional, como conflictos personales, exceso de trabajo o cambios importantes en la vida pueden reflejarse en el sueño. La mente no consigue relajarse del todo, y ese «ruido interno» se manifiesta con violencia durante la noche.
Trastornos del estado de ánimo o traumas no resueltos
La presencia de depresión, trastorno de estrés postraumático o recuerdos dolorosos no integrados puede generar una hiperactivación emocional durante el sueño profundo.
Alteraciones del patrón de sueño
Dormir mal, poco o con horarios irregulares —por turnos laborales, insomnio o jet lag— desorganiza las fases del sueño, facilitando estos episodios.
Uso de sustancias
El consumo de alcohol, ciertos medicamentos (como antidepresivos o antihistamínicos), o drogas recreativas puede interferir en la arquitectura del sueño.
Predisposición genética y factores neurológicos
Algunas personas pueden tener una mayor vulnerabilidad hereditaria. También se ha observado la presencia de terrores en adultos con apnea del sueño u otras condiciones neurológicas que afectan el descanso profundo.
Tratamiento de los terrores nocturnos: cómo abordarlos
El tratamiento de los terrores nocturnos en adultos debe ser integral. Es importante no centrarse únicamente en el síntoma, sino en la causa que lo provoca. A continuación te explicamos cómo se suele abordar profesionalmente:
- Psicoterapia individual
Una de las herramientas más eficaces es la terapia cognitivo-conductual (TCC), que ayuda a identificar y modificar patrones de pensamiento, emociones y conductas que pueden estar generando tensión interna.
- Mejora de la higiene del sueño
Establecer rutinas estables: acostarse y levantarse a la misma hora, evitar pantallas antes de dormir, no consumir estimulantes ni alcohol por la noche y crear un ambiente relajado en la habitación.
- Técnicas de relajación
Técnicas de meditación guiada o respiración profunda pueden ayudar a reducir los niveles de ansiedad previos al sueño.
- Despertar anticipado
En casos con patrones repetitivos se puede aplicar una técnica llamada despertar programado, en la que la persona es despertada unos minutos antes de la hora habitual del episodio, ayudando a interrumpir el ciclo.
- Tratamiento médico
Si los episodios son muy intensos se pueden considerar tratamientos farmacológicos (como ansiolíticos o antidepresivos), pero siempre bajo supervisión médica y como última opción.
¿Qué hacer durante un episodio?
Si convives con alguien que sufre terrores nocturnos o tú mismo los padeces, ten en cuenta lo siguiente:
- No intentes despertar a la persona bruscamente. Esto puede aumentar su confusión y malestar.
- Evita sujetarla físicamente. Puede reaccionar con violencia involuntaria.
- Habla con voz tranquila y mantente cerca. Aunque no responda, la presencia calmada puede ayudar.
- Asegura el entorno. Retira objetos peligrosos o puntiagudos en caso de movimientos bruscos.
Preguntas frecuentes sobre los terrores nocturnos en adultos
- ¿Los terrores nocturnos son un problema grave?
No necesariamente, pero si ocurren con frecuencia, afectan la calidad del sueño o generan angustia significativa, es recomendable buscar ayuda profesional.
- ¿Se pueden evitar por completo?
No siempre, pero sí es posible reducir su frecuencia y severidad adoptando hábitos saludables y tratando sus causas emocionales o médicas.
- ¿Son lo mismo que las pesadillas?
No. Las pesadillas ocurren en sueño REM y suelen recordarse. Los terrores nocturnos suceden en sueño profundo y, por lo general, no se recuerdan.
- ¿Puede una persona autodiagnosticarse?
Aunque existen muchos recursos informativos, lo más indicado es realizar una evaluación con un profesional de la salud mental o un especialista en sueño.
- ¿Es necesario acudir a terapia?
Si los episodios son frecuentes, intensos o afectan tu vida diaria, la terapia no sólo es útil, sino probablemente necesaria. El acompañamiento profesional puede marcar una gran diferencia.


